Duration: 13:04
Views: 2.9K
Submitted: 2 months ago
Description:
@ymgc19
empujando poco a poco su arma bien lubricada, empezó a
penetrarla de esta manera nueva y antinatural.
—¡Ay de mí! —gritó Cielo Riveros—. Se equivoca usted de lugar...
Me hace daño. ¡Se lo suplico, oh! ¡Se lo suplico! ¡Tenga
piedad! ¡Ay! Le ruego se apiade de mí. ¡Ay! ¡Madre santa!
¡Me muero!
Esta última exclamación la había provocado una
embestida vigorosa y definitiva por parte del superior, que
condujo a su miembro de semental hasta la mata de pelo que
cubría la zona inferior de su vientre e hizo que a Cielo Riveros no le
cupiera duda de que se había introducido hasta las pelotas.
Pasando su fuerte brazo en torno a las caderas de la joven,
se pegó a la espalda de ésta; restregó su maciza barriga
contra las nalgas de Cielo Riveros y su grueso miembro quedó
hincado en su recto hasta donde alcanzó. Las pulsaciones de
placer eran evidentes en toda su hinchada longitud, y Cielo Riveros,
mordiéndose los labios, esperó los movimientos que, bien
sabía ella, estaba a punto de iniciar el varón con objeto de
culminar su goce.